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AMANECE

Se enciende la ciudad, abre los ojos a las gentes que vienen o van de la noche. Autómatas de almas sin corazas que van a cualquier sitio que desconozco. Amanece y el ruido va tomando las calles como una herida que no acaba de cicatrizar, siempre abierta, siempre presente. 

Veo pasar el rencor, el dolor, la amistad, el amor, la felicidad, el suicidio... en bocas cerradas a pie de calle, cada una con una historia distinta y secreta. Ellos son un reflejo del mundo a veces poético y a veces real. No conozco a nadie, pero eso no me impide pensar que entregaría mis manos a quien necesite un abrazo, por si eso aliviara algún sufrir.

Esta vida que pasa frente a mí es solo un instante de muchos cada día. Un día cualquiera de marzo, mi día, aquí, en la calle, como un alma más en la alborada. 

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